Artista: Eugenio Merino
Via Andreu Buenafuente
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No lo digo yo, lo dice Hugo Chavez
No es eso lo que ha ido declarando:
1. Acepta la pena de muerte, incluso para algunos delitos distintos al asesinato.
2. Defiende el derecho de los ciudadanos a poseer armas de fuego.
3. No descarta el recurso a la guerra contra Irán (“haré todo lo posible”, dijo) para evitar que ese país fabrique la bomba atómica. (Es evidente que no es bueno que Irán llegue a tener la bomba atómica, como no lo es que la tengan Estados Unidos, Israel, Pakistán, Rusia, Francia, etcétera). Con ese “haré todo lo posible” Obama deja la puerta abierta a una guerra. Suena demasiado al embrollo de las “armas de destrucción masiva” de Irak.
4. Piensa que Jerusalén debe ser la capital “indivisible” de Israel, ninguneando la reclamación histórica de Palestina sobre esa ciudad.
5. Prometió retirar las tropas de EE UU de Irak, pero ya ha reculado y ahora condiciona dicha medida a la “seguridad” y la “estabilidad” de la zona.
No es precisamente una celebración.
Hace 4 años, 4 estúpidos “políticos”, máximos representantes cada uno de su pais, se reunieron en las Azores para ultimar los detalles de una invasion “preventiva”, como ellos la llamaron. Aseguraban, y hacían pasar por tonto al que no lo viera, que el regimen Iraquí tenía armas de destrucción masiva. De nada sirvieron los investigadores de la ONU, ni de los rechazos de las dos mayores potencias de Europa. El cuarteto de asesinos comenzó su guerra. España se vió inmersa en un conflicto que la “mayoría” rechazaba. Esas si eran manifestaciones moralmente justificadas.
Hace unos días comentaba en mi difunto blog que por fin Aznar (el carnicerito de las Azores, como lo llaman en Periodismo Incendiario) reconoció que no había ni rastro de esas armas. Los españoles ya sentenciaron ese gobierno, pero ellos siguen sin pedir perdón, casi jactándose de esa decisión.
Mientras tanto en Iraq siguen muriendo cientos de personas. Hay una web llamada Iraq body count que tiene una gran base de datos con una aproximación a los muertos que ese cuarteto de asesinos ha provocado.









